sábado, 26 de agosto de 2017

26 de agosto de 2017


Querido Guillermo,

Ayer  me diste la fuerza y el valor de seguir adelante; a valorar el presente olvidando el pasado que ya se fue y sin pensar mucho en el futuro que no se si vendrá para mí.

Gracias Guillermo porque aunque duele tu ausencia, mediante tus recuerdos, tus vivencias y todas las cosas que durante tus diecinueve meses me enseñaste, te tengo de algún modo presente. No es que quiera recrearme en mi duelo y mi dolor sino que hay días que te añoro más y esta semana ha sido muy especial.

Gonzalo y Rodrigo me ayudan en mi caminar, a crecer en virtudes, sobre todo a tener más paciencia, más dulzura, aunque a veces no lo consiga del todo. Por ahora todos estamos bien, hay calma en nuestras vidas, y en estos momentos intentamos exprimir cada momento juntos, en familia, en unión.

Para ello seguimos formándonos como personas y como padres para que cuando vengan momentos difíciles sepamos mantenernos firmes y a flote.

Papá, aunque no me lo exprese con palabras, sigue llevándote en lo más profundo de su corazón no tengo la menor duda.

Guillermo, tu que nos ves a todos desde arriba cuídanos, ayúdanos a seguir unidos, y a mantenernos con la esperanza puesta en llegar algún día al cielo donde estás tú.

Te quiero hasta el infinito y más allá Guillermo.

PD: Guillermo acuérdate de todos aquellos amigos y familiares, en especial a mi mami, y a todos aquellos que han pasado o están pasando por alguna enfermedad.

Un abrazo desde mi alma Guillermo.

sábado, 14 de enero de 2017

CUMPLEAÑOS PARA TÍ

Querido hijo,
Estamos pasando un momento delicado, otra vez la vida nos pone a prueba, ahora de otra manera, menos mal que hemos entrenado contigo y estamos preparados para afrontar lo que venga.
Dice la canción: "Tres cosas hay en la vida, salud, dinero y amor quien tenga estas tres cosas que le de gracias a Dios..."
Esta vez nos ha tocado la segunda; papá está en busca y captura de un trabajo y aunque no hay resultados estamos serenos y esperanzados de que algo bueno encontrará.
Gonzalo y Rodrigo siguen bien de salud por ahora. Gonzalo entrando en pre-adolescencia y Rodrigo queriendo ser tan mayor como Gonzalo.
Tenía varios compromisos este viernes pero durante la semana he estado pensando que debía estar en casa y celebrar tu cumpleaños como te mereces.
Rodrigo me ha ayudado a preparar una gran tarta y a la hora de la cena hemos soplado las nueve velas y todos hemos cerrado fuertemente los ojos durante unos segundos.
Hemos puesto tu video y aunque no he podido evitar llorar, he sentido lo que supone ser familia.
Gonzalo te llora aunque no se atreve a expresarlo con palabras, y Rodrigo te ve con tanta alegría que incluso a veces desea tener un hermano.
Papá es al que tienes que ayudar, pues anda algo perdido en medio de esta situación. Se que le cuidas y le llevas de la mano pero hay que animarle para que ese humor cambie.
Yo hay ocasiones que no puedo más, pero enseguida te miro y veo la razón por la que tengo que luchar. Aunque tengo mis momentos, intento encontrar huecos donde poder sentirte.
Sigo pensando en cómo poder ayudar un poquito más a los demás, a toda esa gente que no tiene la suerte de tener ni sentir la unidad de la familia que es en definitiva lo que nos hace seguir luchando día a día aunque las condiciones sean desfavorables, aunque sople fuerte el viento, y el temporal sea cada vez más fuerte, la familia que tiene unidad, aquella en la que se cuidan los unos a los otros se fortalece y permanece junta para siempre.
Guillermo, acuérdate de todas las familias, las que están en los hospitales, en situaciones difíciles, las que están desestructuradas, y sobre todo de cuidar desde el cielo a papá.
Te quiero hasta el infinito y más allá Guillermo.

jueves, 21 de enero de 2016

OCHO AÑOS Y MI REGALO PARA TÍ

Querido Guillermo,
El 13 de enero cumpliste 8 años. Sin embargo he querido esperar al día de hoy para enviarte mi regalo.
Tú ya serás un gran campeón allá arriba, y yo sigo anhelando el día que te vea de nuevo.
Soplamos las velas, Gonzalo pidió un deseo, Rodrigo partió la tarta y vimos tus videos.
Hoy he cerrado una cosa más que me unía a ti.
He hecho este esfuerzo como terapia para superar tu marcha y para recuperar algo de memoria, pero es que te echo tanto de menos que de nada me sirve tener todos los títulos, honores y distinciones si no te tengo a ti.
Estoy orgullosa de haber ofrecido tantas horas, días, semanas, meses por tanta gente que lo necesita, y por algunos que ya se han ido.
Ha sido un día alegre-triste porque tú has sido el motor que me ha animado a continuar, porque en muchas ocasiones he querido tirar la toalla pero me has inspirado y he llegado a la meta arropada por mi marido y familia.
A pesar de la satisfacción que supone llegar a un alto grado de conocimiento en Derecho, y es motivo de orgullo profesional, yo preferiría tenerte entre mis brazos y seguir formándome contigo.
No obstante este es mi regalo para ti.
Guillermo, aquí seguiré  hasta que llegue el momento de reunirme contigo.
Gracias por tu regalo. En la clase de yoga te vi.
Te queremos hasta el infinito y más allá Guillermo.


sábado, 21 de noviembre de 2015

VIDAS PLENAS

La sucesiva partida hacia el cielo de gente querida en este mes de noviembre, (y aunque algunas no las haya podido conocer personalmente), ha precipitado que tenga que explicar a mi hijo el tema de la muerte que para mí se torna delicado, cuando en el trasfondo de todas las preguntas aparece como protagonista su hermano Guillermo, y que hasta ahora evitaba tener que comentar.
Algún día, me decía a mi misma, se lo tendré que explicar, pensando que aún quedaba mucho para ello.

Tenemos la certeza (así lo dice la Iglesia) de que los niños sin uso de razón (Guillermo) y los santos están en el cielo le dije, los demás tenemos que ganarnos el cielo día a día aquí en la tierra.

También sabemos que el cuerpo tiene un alma, que el cuerpo se queda y el alma es la que fluye y continua su caminar hasta llegar al cielo.

Para un cristiano, la vida se cambia pero no se pierde, y aunque Dios no avisa, hemos de creer que lo que nos pasa  y cuanto nos pasa es para bien.

Es humano no querer que nadie se vaya y el sentimiento de dolor, la pena, invade el corazón cuando ello sucede , pero dentro de esa pena, los cristianos tenemos una esperanza puesta en el cielo ya que sabemos que el alma vivirá para siempre.

Nuestra vida comienza por un acto de amor de Dios entre dos personas en el que no intervenimos. No somos nosotros los que elegimos donde ni cuando nacer.

A diferencia del nacimiento, el  momento final de nuestra vida, es un acto personal, que tenemos que hacer cada uno individualmente y por eso hay que prepararse, para que cuando llegue estemos en paz con Dios, con nosotros mismos y con los demás.

Cierto es que tenemos toda la vida para prepararnos pero lo vemos tan lejano que vamos dejando pasar los días, y aunque nos preparamos y ponemos mucho empeño para las cosas que nos interesan, el cuidado de nuestro corazón queda relegado a un segundo plano.

Que bueno sería poder decir cuando llegue el momento, que nuestra vida ha sido plena y grata a Dios, y poder decir de cada uno que pasó la vida haciendo el bien.

Plena porque en el aspecto profesional, ya sea siendo ama de casa o presidente del gobierno, obró teniendo a Dios como ejemplo, según sus circunstancias y las de los que le rodeaban.

Plena porque en el aspecto personal fue forjando su camino gracias a las personas que Dios puso a su lado y que contribuyeron a que creciera como persona.

Que bueno sería tener el convencimiento de que gracias a toda esa gente que uno conoce a lo largo de la vida, nos ha servido para ser mejor, y que bueno sería saber que tu entorno más próximo se preocupa por ti, reza por ti, cada uno según su forma y manera de ser.

En alguna ocasión anterior lo he comentado, y ahora lo repito debido a que me doy cuenta con más frecuencia de la suerte que tenemos los cristianos en este aspecto, ya que como Iglesia y Comunidad nos preocupamos de rezar los unos por los otros, en lo que se llama la Comunión de los Santos.

Comunión de los Santos quiere decir unión común con Jesucristo de todos los santos del cielo, de las almas del purgatorio y de los fieles que aún peregrinamos en la tierra.

Es la unión de todos los santos con la Cabeza de la Iglesia, que es Jesucristo, y de todos los santos entre sí. Los del cielo interceden por los demás; los de la tierra honran a los del cielo y se encomiendan a su intercesión, también oran y ofrecen sufragios por los difuntos del purgatorio, y estos también interceden a favor nuestro.
Cuando ya no se puede hacer nada, o cuando aún poniendo todos los medios médicos, económicos y materiales necesarios, saber que otra persona se acuerda de ti, reza por ti, por tus familiares, aunque tú no se lo pidas da mucha serenidad.

Que bueno es saber que en el último momento de la vida hay alguien rezando por ti y que no hay distancias ni fronteras para la oración.

Yo no soy nadie para dar consejos, día a día tropiezo una y otra vez con los mismos defectos y debilidades, contra las que intento luchar, lo único que me mantiene a seguir y no rendirme es la fe en que el de ahí arriba nos perdona siempre y nos espera a todos con los brazos abiertos y yo quiero llegar, tengo que llegar.

Que bueno sería en esos últimos momentos volver la mirada a Dios y que el sentimiento que tuviera nuestra alma fuera de gratitud. Primero con Dios porque nos quiere tal y como somos, su misericordia va más allá de la justicia y sabemos que nos perdona siempre; en segundo lugar gratitud con los demás, que nos ayudan a ser mejores, a perdonar nuestras faltas y errores y por último con nosotros mismos al tener la paz y la serenidad de saber que hemos hecho las cosas bien.

A las personas que ya se han ido por las que hay que rezar, a los familiares para que sigan su caminar con esperanza y oración, y a todos nosotros, para que hagamos el propósito de preparar nuestro corazón.

Te quiero hasta el infinito y más allá Guillermo.








miércoles, 26 de agosto de 2015

Todo estará bien

Guillermo,
Han pasado seis años desde que te fuiste al cielo y para mi parece que fue ayer.
Muy a mi pesar el tiempo pasa, los niños crecen sanos por ahora, nosotros también vamos cambiando...por dentro y por fuera...
Todo pasa, nada permanece, todo tiene un principio y un final. Por mucho que nos empeñemos en atarnos con trabajos, viajes, compromisos, fiestas... No es sino un mero entretenimiento que nos sirve para prepararnos para que el final del viaje haya merecido la pena.
En estos momentos vivo tu ausencia con paz y serenidad. No con resignación sino con la esperanza de que todo llegará y mi encuentro contigo también.
Por muy mal que me salgan las cosas, aunque no consiga las metas materiales propuestas, una mirada tuya y sé que todo estará bien.

Gracias a todos los que os seguís acordando de Guillermo y de nosotros.
PD: sigue ayudando a quien lo necesite.

viernes, 19 de junio de 2015

ROMA

Guillermo,
Tengo la oportunidad de ir a Roma de nuevo. Esta es la tercera vez que intentamos ir, la primera fue la que preparó papá con tanto cariño un mes de septiembre del año 2008 y que de forma repentina tuvimos que cancelar.
Roma es una ciudad que conocí en profundidad cuando cursé la asignatura de Historia del Arte. Mi profesor nos supo transmitir la grandeza de Roma de forma excepcional, y aunque había que estudiar, era una asignatura que me encantaba. Cierto es que el profesor era magnífico y didáctico, y hacía fácil el estudio de los arquitectos, los escultores,  los pintores, las iglesias, los monumentos...
Junto con ésta asignatura, la de filosofía, fue otra de mis preferidas durante mi etapa académica, debido también al buen profesor que tuve, que nos hacía sentir atracción por el estudio de los filósofos y pensadores tanto Griegos (Sócrates, Platón, Aristóteles...) como Romanos (Lucrecio, Cicerón, Séneca, Marco Aurelio) y fue creando en mi mente una sensación de grandeza y de riqueza cultural, y me decía a mi misma que algún día las visitaría y creo que ahora ha llegado el momento.
Además de visualizarme entre los debates filosóficos de la época, también me imaginaba como una estrella de cine inmersa en una de esas míticas películas que la mayoría conocemos bailando en la Fontana di Trevi, bajando las escalinatas de la Plaza de España o por qué no recorriendo la ciudad en vespa.
En cuanto he sabido la noticia me he llenado de emoción pues deseo empaparme de toda esa riqueza cultural, filosófica y religiosa pero después ha venido a mí otra emoción si cabe más intensa pensando que con este viaje finalizo otra cosa que tenía pendiente de nuestra vida juntos Guillermo.
Me quejaba pensando que nunca haría este viaje pues la segunda vez que quisimos ir Gonzalito enfermó con anginas y me bloqueé.
Ahora mi mente justificaba la imposibilidad de realizar el viaje por otras causas como el trabajo que tengo que finalizar antes de septiembre, pero sobre todo por mis hijos, ya me supera tener que separarme de ellos, no poder estar ahí si me necesitan y no estaba dispuesta a perderme ni un solo día de sus vidas.
Ahora sin apenas buscarlo parece que ha llegado el momento de que vayamos.
Será un viaje cansado, de andar, madrugar pero sobre aprovecharemos para rezar, para escuchar en cada uno de los lugares que visitemos lo que Jesús quiera decirnos, al oído, muy bajito, y sólo si le damos permiso para entrar en nuestro corazón.
Va a ser un viaje muy emocionante... pensar que vamos a pisar la tierra donde los primeros cristianos tuvieron que defender la fe, y dar su vida por defender su ideología, visitar el Coliseum, las Catacumbas...
En definitiva nos empaparemos de nuevo de la historia que un día estudiamos y además mucha oración interior, y como dicen los yoguis "...trataré de guiar la mente y el cuerpo hacia la iluminación..."
Una vez allí en el fondo de mi corazón rezaré por todas las personas que he conocido hasta ahora, las que me han ayudado y las que no, pediré perdón por mis faltas y defectos pero sobre todo daré gracias a Dios por lo que tengo en este momento actual: mi marido, mis hijos, mi familia, la gente que me quiere, y le pediré que nos siga aumentando la fe, que nos de fuerzas para seguir juntos cuando lleguen dificultades y pruebas, y sobre todo que yo no desista de luchar.
Estoy segura Guillermo que en algún momento del viaje notaremos tu presencia entre nosotros.
Y por si todas estas emociones no fueran suficientes,  vamos a conocer por fin a una persona que siguió el blog y rezó por Guillermo, y al que por su hermana le tengo un gran cariño, y desde aquí quiero agradecer su apoyo.
Te quiero Guillermo.